Nuestra Historia | Maquillaje original y regalos con alma
Conoce la evolución de Leilani Miranda: desde el corredor de una casita en Ostuacán hasta consolidar envíos a toda la República Mexicana.
De un pequeño local a una tienda en línea 24/7
Leilani Miranda nació en Ostuacán, un pequeño pueblito ubicado al norte de Chiapas, por una necesidad muy clara: la falta de un tienda local dónde comprar artículos bonitos, que estuvieran de moda y que tuvieran una excelente relación calidad-precio.
Así fue como nació el sueño de crear un espacio seguro y agradable para nuestros clientes donde pudieran encontrar todo lo que buscaban.




Comenzamos vendiendo cosméticos en el corredor de mi casa donde nuestros primeros clientes fueron vecinos y conocidos. Con el tiempo, conseguimos un local e integramos regalos y globos personalizados. Nuestro crecimiento nos ha llevado a dejar atrás las ventas anotadas en papel para dar paso a un inventario digitalizado y a un proyecto mucho más grande.






Hoy en día, hemos evolucionado para ofrecerte una experiencia de compra hiper-personalizada a través de nuestra plataforma digital con envíos a todo México.
Nos diferenciamos por gestionar un catálogo exclusivo difícil de encontrar en el mercado tradicional, reuniendo desde artículos de papelería hasta las marcas más virales de skin care y cosméticos.
En Leilani Miranda combinamos la autenticidad del maquillaje original y regalos diseñados a mano con la comodidad de comprar de forma rápida, segura y con asesoría directa por WhatsApp a cualquier hora del día.

De Chiapas para todo México: Compartiendo nuestra pasión
Este crecimiento no se detiene aquí; nuestra evolución está impulsada por el deseo de crear los regalos perfectos para nuestros clientes.
Nos inspira saber que, gracias a la consolidación de nuestra tienda en línea 24/7, hoy podemos llevar la magia de nuestros detalles personalizados y lo último en cosméticos en tendencia mucho más allá de nuestras fronteras físicas.
Cada paquete que sale de nuestro taller lleva consigo la misma calidez y dedicación con el que atendíamos desde el corredor de nuestra casa.




